La importancia de escucharnos y tratarnos con amabilidad

//La importancia de escucharnos y tratarnos con amabilidad

Hoy me gustaría hablaros sobre las emociones, nuestros sensores para entender el mundo y cómo nos conectan directamente con nuestro yo. Las prisas, el estrés y muchos otros factores hacen que, a veces, resulte difícil no sólo saber que siento, si no lo que me digo y lo qué hago con eso que siento…

¿Quién no ha oído alguna vez la frase “Trata a los demás cómo te gustaría que te tratasen a ti”?

Pero, ¿realmente lo hacemos cuando la otra persona soy yo? 

¿Conozco que necesita mi cuerpo?, ¿qué necesita mi mente?, ¿qué necesito en cada momento? Escuchamos a las demás personas para conocer sus necesidades, pero ¿sabemos escucharnos cuando se trata de mí?

Las responsabilidades del día a día, muchas veces enmascaradas de autoexigencias estrictas en base al miedo o al fracaso impiden el disfrute de lo realmente importante y derivan en graves consecuencias tanto a nivel físico (debilitando y deteriorando al organismo en general), como a nivel relacional, alejándonos de nuestros seres queridos, convirtiendo nuestra vida en un espacio vacío y haciendo de los objetivos laborales, académicos, etc un fin en sí mismo, en vez de en un medio para conseguir metas y disfrutar plenamente de nuestra existencia.

Observando el comportamiento animal, descubrimos las grandes diferencias a la hora de escucharnos y de tratarnos amablemente.

Los animales descansan cuando tienen sueño, comen cuando tienen hambre y procrean cuando sus instintos así lo determinan.  Las diferencias estéticas entre un animal y otro difícilmente les condicionen emocionalmente, quizás únicamente en lo relacionado con la superviviencia de la especie. Ya lo decía Darwin, no sobrevive el animal más guapo, si no el que tiene más recursos para adaptarse adecuadamente a las necesidades constantes de cambio y de evolución.

Realmente, ¿sabemos tratarnos con amabilidad y respeto tal y como lo hacemos con lo demás, demostrando nuestra cercanía y empatía hacia la otra persona?

Vivimos en constante lucha, en constante competitividad. Necesitamos sentirnos superiores o al menos iguales al resto. Si no es así, nos machacamos, pensamos que hemos fracasado, sentimos frustración, inferioridad, inseguridad, nos sentimos frágiles, vulnerables, con menos capacidades físicas o mentales.

Pero, ¿dónde y cuándo aprendemos todo esto?

Muchas de nuestras creencias limitantes provienen de la infancia, pero otras se han formado a partir de generalizaciones erróneas que hemos hecho de situaciones puntuales.

Si desde la infancia, nuestros referentes principales (padre, madre, profesorado, familia…) de forma inintencionada “machacan” al  menor con frases tipo “es malo/a”, “no para quieto/a”, “pórtate bien que si no..”, aprenderemos sin darnos cuenta a creer que para que “nos quieran he de portarme bien, si no soy buen@ en todo fracasaré, no me querrán, no seré aceptado/a y llegaremos al presente manteniendo pensamientos negativos o creencias que alimentan nuestro malestar y modifican la forma en la que debemos atender nuestras propias necesidades.

La forma en la que nos tratamos, al creernos todas aquellas cosas que nos suceden, que damos por válidas, pero que ni son reales, ni nos merecemos (tipo sentir las miradas de desaprobación por hacer lo que te gusta, sufrir por la propia autoexigencia, exigirte más de lo que eres capaz y después culparte por no haberlo logrado, callarte y cohibirte por pensar que molestas, menospreciar tus logros e impedir disfrutarlos, que te afecten comentarios de personas que realmente no te conocen, que cancelen o invaliden tus sentimientos, que te hagan dudar de tu valía, no permitirte fallar, sentirte mal por alejarte de personas que no te hacen bien, apagar tu luz por encender la de los demás, perderte a ti por no perder a alguien,etc) condiciona la mirada que tendremos hacia nosotr@s.

Todo ello afianza, generaliza y arraiga aún más todo esto que sentimos, notamos y creemos sobre nosotr@s mism@os

¿A quién no le ha pasado alguna vez que no se ha gustado en la foto tras hacerla y ha tenido que repetirla o borrarla?.

¿Quién no ha escuchado sus propios audios de whatsapp para ver cómo se expresa, lo que ha dicho, el tono de voz,etc.?

Tenemos la necesidad constante de evaluarnos, muchas veces esa evaluación es positiva y así nos reforzamos y premiamos, pero cuando las cosas no salen como queremos, aparece la autocrítica: “no valgo, no soy suficiente, qué van a pensar de mí, soy torpe, no sirvo para nada, soy una persona fracasada…”

¡Y a todo esto añadámosle la importancia y el valor de la imagen física!.

Ser más alto qué, más bajo qué…, con más curvas o con menos, con pelo corto, largo o sin pelo, con más kilos o con menos, etc.

Todo ello hace que, dejándonos atrapar por esa mente autotorturante, constantemente nos enjuiciemos, nos machaquemos y desatendamos lo verdaderamente importante, el disfrutar de lo único real, el aquí, el ahora, el momento.

Así que, os animo a empezar a realizar algunos cambios en la manera en la que nos relacionamos con el mundo, con los demás y, fundamentalmente con nuestro YO. 

Durante un minuto (podéis incluso poner un cronómetro para olvidaros del tiempo) os invito a observar vuestro estado emocional (¿qué estoy notando en mi mente?, ¿y en mi cuerpo?). 

Trata simplemente, sin juzgar, de observar tu propio yo, solo limítate a sentir, a sentirte…eso es.

Cuando logres identificar qué es lo que sientes, intenta ponerle un nombre y localizar donde percibes esa sensación en tu cuerpo.

Una vez hecho, observa (de nuevo sin juzgar) qué hago con eso que siento.

Te invito a que intentes cambiar algo de lo que haces habitualmente.

Las emociones son respuestas naturales, ¡es natural y bueno sentir!, lo malo no es sentir, es saber que hago con ello.

Inicialmente es mejor hacerlo en momentos de calma, para posteriormente hacerlo en momentos de mayor malestar.

Permítete sentir, sin juzgar, solo permítete sentir, trátate con amor, con amabilidad, escúchate, prémiate, quiérete.

 

Integra. Resuelve. Avanza

 

 

 

Laura Gómez Garrido

Psicóloga Sanitaria Nº Col AN06302

Fundadora del Instituto de Hipnosis y Psicología

Por | 2022-09-30T14:46:32+00:00 septiembre 30th, 2022|Blog|Comentarios desactivados en La importancia de escucharnos y tratarnos con amabilidad